Guitarra Rítmica Funk: Técnicas de púa y mano derecha

Hoy vengo con un tema muy solicitado: ¿Cómo tocar guitarra rítmica funk apropiadamente?

Para hacerlo correctamente debemos entender y practicar las técnicas necesarias para mejorar el toque con la púa. Es necesario aprender a sujetar la púa de la manera más efectiva.

También hace falta tomar especial atención a los movimientos de la mano derecha, y saber elegir los tipos de acorde que funcionan mejor —aunque esto es un poco subjetivo— en este tipo de música.

Veamos.

El agarre de la púa

La púa es un cachivache curioso. Nos ayuda a ejecutar ritmos y melodías de manera precisa, pero nos hace la vida imposible con su obstinación: quiere escapar de entre los dedos que la aprisionan :mrgreen: 

No voy a entrar hoy en todos los tipos de agarre posibles y sus implicaciones en el sonido porque es asunto para otro artículo. Simplemente quiero hacerte comprender la importancia que tiene el modo en que sujetas la púa al tocar ritmos funk.

Si agarras la púa demasiado fuerte para que no se te resbale o se te gire, estás aumentando dos cosas:

  1. La agresividad con que entra la púa contra las cuerdas: aumenta la resistencia a pasar de un extremo a otro, del grupo de cuerdas que debes tocar.
  2. La tensión de tus tendones en el antebrazo y muñeca se pronuncia, y la rigidez del conjunto resta agilidad a los movimientos.

Es necesario —muy necesario— encontrar el punto de equilibrio entre el control de la púa y la tensión de tus tendones. Para ello hace falta bastante práctica. No es fácil conseguirlo, en general, si lo único que haces es rasguear unos cuantos acordes. Hace falta un enfoque diferente y bastante dedicación.

Debes probar diferentes agarres, ángulos y presiones hasta que des con el punto óptimo. Cambiar de púa es, por supuesto, uno modo de paliar los problemas de un mal agarre y tensión excesivos. Pero no es la solución.

Tarde o temprano te darás cuenta de que cambiar de púa para conseguir diferentes resonancias está muy bien, pero que lo verdaderamente clave es aprender a ejecutar los movimientos de la mano derecha adecuadamente. Independientemente de la púa que uses.

Te toca probar todo lo que te he sugerido, pero con toda púa que encuentres por ahí 😆 

La botella de anís y la guitarra rítmica funk

Existe un efecto curioso que se da entre los principiantes, al tocar ritmos funk

¿Has oído el rin ri quirrín característico de rozar una cuchara en las rugosidades de una botella de anís?

En los villancicos, sí. 🙄 

Pues eso es exactamente lo que suena cuando aprietas demasiado la púa y, además, la pasas por las cuerdas dejando que, al rozarlas, se diferencien demasiado unas de las otras.

El buen guitarrista funky consigue que los acordes suenen unificados. Como si tocara todas las cuerdas a la vez con un solo golpe de púa.

guitarra rítmica funk

La imagen representa dos circunstancias parecidas pero muy diferentes en cuanto a resultados.

En el primer caso tenemos un segundo para recorrer la distancia A-B, tiempo que consumimos completamente justo al llegar al llegar al punto B.

En el segundo caso, tenemos el mismo tiempo pero avanzamos rápidamente hasta casi alcanzar al objetivo. De esta manera, al llegar, nos sobra casi todo el tiempo disponible para esperar en el punto B hasta que éste se consuma.

Lo que distingue ambos casos es la velocidad con la que recorremos la distancia entre A y B. Esto marca la diferencia cuando ese recorrido es el paso de la púa por las cuerdas.

En el primer caso se oirán las cuerdas separadamente, provocando el «efecto botella de anís». En el segundo —el apropiado—, la púa pasará tan rápido por las cuerdas que parecerá que las tocamos todas a la vez.

Si te das cuenta, si el tiempo que tardamos en ejecutar un movimiento de púa es lo que dura la figura rítmica de referencia en el compás, el tempo que seguimos —la manera en que nos ajustamos al metrónomo—, es exactamente el mismo.

Esto significa que en ambos casos estaremos tocando a tiempo; correctamente.

Lo que varía es la sonoridad. En el primer caso no suena funky (quizá una especie de pop muy rítmico, por decir algo), en el segundo caso sí.

Pon especial atención a estas indicaciones, son parte del secreto de ese sonido que nos maravilla en las guitarras de Lps como «Thriller» de Michael Jackson.

El movimiento de la mano derecha

En la guitarra rítmica funk, la mano derecha y su conexión con el antebrazo y el codo, es decir, la muñeca, juegan un papel primordial.

La mano debe «flotar». Debes moverla con un movimiento difícil de explicar con palabras (mejor míralo en el vídeo de más abajo) Un vaivén que se  realiza en el plano vertical mientras se realiza un sutil giro.

En otros casos, es como si intentaras —mientras  subes y bajas la mano verticalmente— deshacerte de la púa. Cómo si la quisieras escupirla. Lo llamo la «sardineta». Se usa para apuntar a una cuerda en concreto.

Puedes comprobar que para hacerlo bien y fluidamente debes dejar la mano suelta. Que bascule por la muñeca.

El eje de giro no se debe posicionar en el codo (aunque haya gente que, con mucho gasto de energía, lo haga bien así: tú no lo hagas 😎 )

Esto es debido a que si mueves el antebrazo pierdes precisión a la hora de apuntar y acertar con la púa en las cuerdas correspondientes.

Además, si no lo haces así, al final te acabas agotando. Entre que aprietas demasiado la púa y que mueves el antebrazo basculando por el codo, ya te has montado un buen ejercicio de bíceps…

¡Pero no estarás ejecutando el movimiento apropiado para que tus ritmos te suenen como a los genios de la guitarra funk!

Acordes apropiados para los ritmos funk

Este asunto es muy subjetivo, pero hay un par de reglas que merece la pena respetar.

En primer lugar, la guitarra rítmica funk es, en general, trepidante. Muy sincopada y con un montón de dinámicas y silencios involucrados.

Por todo esto, si eliges acordes «gordos» para tocar este tipo de música, no vas a conseguir el sonido clásico de la guitarra funky. No es que esté prohibido, pero lo que toques, será otro estilo.

Por ejemplo, si eliges acordes con cejilla y tocas a ritmo rápido y sincopado, rasgueando desde la sexta cuerda hasta la primera, lo que consigues es algo demasiado agresivo y «lleno».

Por otro lado, uno de los puntos clave —al igual que el bajo debe ir rítmicamente «pegado» al bombo de la batería— es que lleves la guitarra vaya sincronizada con el charles. Es tu guía cuando desempeñes el papel de rellenar el espectro sonoro.

Con acordes «finos» (que no abarquen más de cuatro cuerdas), la sonoridad que se crea entre guitarra y charles es mucha más homogénea. Ocupas tu lugar sin molestar al resto de instrumentos.

Bueno, ahora creo que lo mejor es que veas el vídeo, ya que hay un montón de matices que no te puedo explicar aquí…

Te dejo unas tablaturas a modo de ejemplo. Espero que te lo curres un poco y que lo disfrutes (a pesar de que tiene miga la técnica ésta 😛 ).

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TÉCNICA de Mano Derecha para Guitarra FUNKY