Ya hemos hablado otras veces de lo que hacía Jimi Hendrix en los acordes, y de la influencia que ha supuesto para muchos guitarrista posteriores.

Pero hoy voy a intentar explicarte un sistema parecido, que no solo se usa para sonar como Hendrix, sino que es clave para infundir a tus acordes sonoridades que bien valen para todo tipo de estilos, desde el rock al pop, pasando por el country y el folk, etc.

La técnica consiste en tocar un acorde determinado, sobre todo aquellos que son acordes abiertos, y utilizar los dedos que pisan las notas que forman el acorde para hacer ligados de ambos tipos: Hammer ons y pull offs. De esta manera se van generando melodías internas («intramelodías»), que enriquecen mucho la sonoridad del acorde.

La razón de usar acordes abiertos es bien sencilla: Las cuerdas al aire no hace falta pisarlas con ningún dedo ¿Esto significa que no podemos usar esta técnica con acordes de otro tipo? Pues no; se puede perfectamente. El único requisito es mantener la forma original del acorde en la medida de lo posible, aunque en algunos casos es realmente difícil.

Por ejemplo el caso de Here Comes the Sun (The Beatles) u Hotel California (The Eagles). Estas canciones se pueden tocar sin la cejilla (capo) que se coloca habitualmente en el 7º traste, pero es realmente difícil. Estos dos temas que he mencionado son un gran ejemplo para comprobar lo bonito que es «sacar a la luz» las melodías implícitas que llevan los acordes en su estructura.

A veces no conviene mover mucho las voces de los acordes pues el estilo no lo pide. Pero en los momentos instrumentales de un tema o en estilos que lo permiten, el efecto es sorprendente. Recordemos la frase de Robben Ford: «Chords are everything».

El proceso es sencillo de entender, y muy fácil encontrar guitarristas de todo tipo que lo han hecho en infinidad de canciones, pero a veces la cosa se complica un poco, porque la disposición de los dedos dificulta la correcta ejecución de los ligados:

Hay que procurar que la posición de la mano y de los dedos se mantenga lo más fija posible a la hora de hacer pull offs o hammer ons. Se corre el peligro de interferir en el sonido de las restantes cuerdas; en las que no estamos haciendo ligados. Es muy fácil por ejemplo, al hacer un pull off, tumbar la mano de manera que roce las cuerdas de debajo y matar el sonido.

Esta técnica da para más artículos y ejercicios, así que de momento para plantearla e introducirnos en sus misterios, he compuesto un pequeño pasaje, del que os dejo la tablatura y un vídeo donde puedes ver cómo lo toco.

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Los ligados en la guitarra son una alternativa eficaz al pulsado de púa, y ayudan a mejorar o enriquecer la expresividad en la ejecución de una melodía o en la interpretación de ritmos o solos.

De los dos tipos genéricos: ascendente (hammer on) y descendente (pull off), me voy a ocupar de los segundos.

Es conocida la forma de ejecutar los P.O. , hay mucho material en todas partes, aunque en este caso voy a centrar el tutorial en los que se hacen pulsando una nota cualquiera, en una de las seis cuerdas y en el traste que elijamos, y ligándola con la nota al aire (traste 0) de la cuerda correspondiente.

Es un efecto muy valorado y explotado por infinidad de guitarristas y en todo tipo de situaciones y estilos (como la forma singular de Angus Young de utilizar este recurso). Lo complicado es conseguir el efecto limpiamente, sin ruidos extraños o notas no deseadas, que sin querer se tocan al ligar las que pretendemos que suenen. Sobretodo y principalmente, cuando se hace con sonido distorsionado e incluso overdrive.

La técnica adecuada para evitar todo tipo de “enanos muertos” que ensucien la ejecución consiste en:

  1. Pulsar la nota elegida.
  2. Tirar levemente de la cuerda (bend) hacia abajo después de pulsar con la púa, y engancharla ligeramente con la yema.
  3. Liberar la cuerda naturalmente y dejarla vibrar; a la vez que:
  4. Apoyamos suavemente el dedo con el que pulsábamos la nota original, en la cuerda inmediatamente inferior. Muteando, de esta forma, todas las cuerdas que queden por debajo de la que tocamos (la que suena al aire) con el dedo en cuestión.

El resto de las cuerdas, las que quedan por encima, se pueden bloquear con la mano derecha mientras tocamos, o simplemente no se tocan y se procura apuntar bien a las que vamos a pulsar.

Obviamente, cuando se hacen ligados de este tipo en la cuerda 1ª, no tenemos que preocuparnos por rozar cuerda inferior alguna, sólo se debe poner atención en no tocar con la púa otras cuerdas o en ser lo más certero posible con los dedos de la mano izquierda. También es posible que en las cuerdas graves sea un poco más difícil conseguir que no suenen las cuerdas inferiores, pues hace falta muy poca presión en los bordones para provocar un sonido o nota.

Voy a explicarlo con un ejemplo concreto.

Pulsamos la nota C del traste V en la cuerda 3ª (cuerda G). Tiramos un poco a la vez que enganchamos la cuerda con la yema del dedo. Justo después de soltar la cuerda G, dejamos resbalar el dedo y lo apoyamos suavemente en la cuerda B sin pulsar ninguna nota, de manera que las cuerdas B y E más agudas se quedan bloqueadas.

Todo esto, se hace a cámara lenta hasta adquirir práctica. Con la velocidad el proceso será cada vez más corto y rápido, pero si controlamos el sistema, se podrán ejecutar este tipo de ligados limpiamente a gran velocidad y combinando multitud de notas con las correspondientes cuerdas al aire.

Ejercicios mecánicos al principio son imprescindibles para afianzar la técnica, pero más adelante se pueden construir solos enteros o melodías complejas con esta técnica (echarle un vistazo al excepcional guitarrista Wayne Krantz).

 

 Ejemplo de ejercicio básico:

 

Ejercicio melódico (inspirado en Gary Moore):

 

Vídeo demostrativo: