El bending es una técnica muy usada para dar carácter a los solos y líneas melódicas. Pero junto con la técnica de vibrato se trata también, por así decir,  de la firma del guitarrista.

De entre todas las formas o variantes para realizar esta técnica, me interesa mucho hablar hoy de el bending melódico. Como su nombre indica, se trata de hacer melodías utilizando solo un traste. Estirar y relajar la cuerda buscando, desde la nota de partida —la que se consigue pulsando la cuerda relajada en el traste correspondiente— las notas de la melodía base elegida.

Empecemos con un ejercicio primordial para conseguir melodías con el bending y que éstas estén afinadas. Desde una nota determinada —traste y cuerda apropiados—, hacemos consecutivamente bendings de ½ tono, 1, 1 y ½ , 2 y 2 y ½ si se puede.  Pero siempre recuperando la nota de salida. También sin recuperar, es decir, pasando de una afinación a la siguiente sin pasar por ø tonos, y recuperar totalmente al final.

Después los alternamos y hacemos combinaciones para ir guardando en la memoria física la tensión necesaria para conseguir una afinación determinada. Por supuesto esto hay que repetirlo en todas las cuerdas asequibles y en todos los trastes necesarios.

Un ejemplo:

Un ejemplo importante por su belleza y por su fama es el bending que hizo David Gilmour en el solo de Another brick in the Wall. Un bending que para hacer la melodía que el propuso, hay que estirar la cuerda hasta un máximo de 2 tonos y ½, jugando entre medias con distintas afinaciones para conseguir hacer sonar la melodía como si se ejecutara con la técnica habitual, tocar cada nota en su traste correspondiente.

Aquí tenemos la melodía base —independientemente de la técnica— que Gilmour compuso y cómo se debe realizar usando la técnica de bending melódico:

David Guilmour Bend.OK.jpg

Para conseguirlo necesitamos un sonido de guitarra que mantenga el sustain: Un compresor o un ligero overdrive, ya que el conjunto de bendings que debemos hacer para completar la melodía, hay que interpretarlo con un solo golpe de púa el principio, en le nota de salida.

Después, lo más importante, buscar la afinación de cada nota conseguida con bending para que se ajuste a la melodía base. Procurar que no haya ruidos extraños provenientes de las demás cuerdas. Y aguantar la tensión de la cuerda y la presión del dedo en el diapasón para que el sonido no se apague. ¡Suerte!

Aquí tienes un vídeo donde te lo muestro.

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Cómo armonizar una melodía con acordes es un tema recurrente en mis clases. Aunque parece complicado, en el fondo es tan sencillo como dejarse llevar por el gusto personal y la intuición.

Siempre que el resultado que se busca sea profundizar en tu modo de entender la música, no hay reglas u obligaciones; aunque es cierto que entender la teoría musical mínimamente es una gran ayuda, muchas veces imprescindible.

Otra cosa es que se busquen resultados económicos o éxito mediático. Eso es otro tema. En esas circunstancias, se suele echar mano de clichés y fórmulas repetitivas que provocan en el oyente la sensación de estar escuchando algo conocido aunque no se sepa qué. Es una manera de enganchar y generar ventas.

Ahora, yo creo y siento que lo verdaderamente bonito y emocionante es encontrar tu voz —como se suele decir— sin formalismos, dejando fluir tu sensibilidad y si hace falta, siendo lo más rebelde o estrambótico posible. Jejejeje.

Te dejo un VÍDEO donde explico todo un poco más detalladamente.

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