La melodía de Still Got the Blues no es blues

En este artículo vamos a asomarnos al misterio de la melodía de Still Got the Blues, para que puedas reconocer el mecanismo interno y entender por qué —más que blues— se parece a un fraseo de Carlos Santana.

Cuando escuchamos Still Got the Blues solemos fijarnos en la emoción, en el sonido y en el fraseo característico de Gary Moore. Pero detrás de todo eso hay un patrón melódico muy concreto que explica por qué este tema funciona como un motor bien lubricado.

Importante: al final del artículo tienes un vídeo donde profundizo para ayudarte con el aprendizaje y uso de lo que trataremos. Pero, sería muy interesante que leyeras el artículo primero, para tener las nociones necesarias y sacarle el máximo partido al contenido del vídeo.

La cadencia de blues no aparece por ninguna parte

Aunque tenga la palabra «blues» en el título, la estructura armónica del tema no sigue las fórmulas tradicionales del género.

Lo que encontramos es una progresión que avanza por cuartas, un recurso típico de la música tonal clásica y del repertorio estándar. Este tipo de movimiento aparece en canciones tan distintas como Autumn Leaves o I Will Survive.

Esto son los acordes base de Still Got the Blues:

Dm7 → G/F → Cmaj7 → Fmaj7 → Bm7♭5 → E7 → Am

Como ves, no tiene nada que ver con el I–IV–V propio del blues.

Y es precisamente ese contexto funcional —más cercano a la tradición tonal que al blues— el que permite que la melodía de Gary Moore, teniendo la coherencia interna que tiene, suene a algo más lírico: tipo Santana.

En el vídeo de abajo profundizo en cómo eso afecta a la construcción melódica.

El patrón melódico: partir, avanzar y volver

Para explicar la lógica de esa melodía uso un entorno sencillo: la escala de C mayor. No para analizar la armonía real de la canción, sino para mostrar con claridad el recorrido que define el comportamiento de las notas.

En este caso concreto, la melodía sigue un esquema muy claro:

  1. Partimos de una nota de la escala.
  2. Avanzamos tres grados diatónicos para llegar a otra nota.
  3. Volvemos a la nota de salida.

De este modo:

  • La nota de llegada se convierte en la tercera del acorde.
  • La nota de salida, al volver, funciona como la quinta del siguiente acorde.

Ejemplos:

  • D → F → D
    • Llegada: F es la tercera de Dm.
    • Vuelta: D es la quinta de G.
  • C → E → C
    • Llegada: E es la tercera de C.
    • Vuelta: C es la quinta de F.

No voy a contarte aquí exactamente cómo se aplica ese patrón dentro de la melodía de Gary Moore; eso lo verás claramente en el vídeo.

Lo importante es entender que esta estructura no es aleatoria: hay un diseño detrás. Y no es característico del blues

melodía de still got the blues

Más allá de la melodía de Still Got the Blues

En el vídeo no me limito a reproducir la armonía exacta de este temazo. A partir del patrón melódico que hemos visto antes, extiendo la progresión y muestro cómo pueden cambiar los acordes sin alterar la lógica interna de la melodía.

Es decir: tomo como punto de partida la idea melódica inspirada en Gary Moore, pero a partir de ahí desarrollo mi propia secuencia de acordes para enseñarte un principio muy útil cuando compones o analizas música:

la melodía manda.

Cuando la melodía es la tercera del acorde

  • No puedes cambiar el acorde.
  • Cambiarlo implicaría modificar la nota melódica, y en este ejercicio la melodía se mantiene fija.
  • La tercera define el acorde y te «ata» a él.

Cuando la melodía es la quinta del acorde

  • Aquí sí tienes libertad para alterar la tercera del acorde.
  • La quinta permanece estable aunque el acorde cambie de mayor a menor o viceversa.
  • Esto permite, como se ve en el vídeo, convertir un Em en un E mayor mientras la melodía sigue en B, sin romper nada.

Estas reglas no dependen de la armonía real de la canción de Gary Moore.
Forman parte del proceso de aprendizaje que desarrollo en el vídeo para mostrarte cómo una melodía fija condiciona —y a veces permite modificar— los acordes que la acompañan.

El papel de los adornos: vibrato y bending

Una vez entendido el mecanismo interno, queda algo igual de importante: dar vida a la melodía.

En el vídeo se ve despacio cómo trabajar:

  • El vibrato: empujar y relajar, no tensar desde el nervio.
  • El bending: diferentes formas de llegar a la nota (hammer + bend; uno, dos o tres ataques de púa).

Estos recursos no son un adorno superficial: son la manera de convertir una estructura teórica en música que respira.

La diferencia entre una melodía plana y una frase que emociona.

Conclusión

La melodía de Still Got the Blues no se sostiene por casualidad. Hay un patrón claro, un tipo de cadencia que no es de blues y un modo de relacionar melodía y armonía que permite que todo encaje.

Lo realmente interesante es ver cómo se articula paso a paso sobre el mástil, y eso es precisamente lo que podrás observar con detalle en el vídeo.

Club» El Misterio de la Guitarra

Este tipo de análisis práctico es una de las bases del Club» El Misterio de la Guitarra, un espacio donde trabajamos canciones reales, entendemos su lógica y aprendemos a tocar con más sentido.

Si te interesa profundizar en este tipo de patrones y usarlos en tu manera de tocar, ahí tienes un buen lugar para seguir avanzando con mi guía y en compañía de motivados como tú.

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