Desarrollo del ritmo interno

Esto viene a colación del artículo que publiqué hace unos días (Ritmo interno) sobre la capacidad de seguir un ritmo a tempo de manera uniforme, sin fluctuaciones excesivas. Sin la referencia externa de un metrónomo, una batería o cualquier guía rítmica: utilizando exclusivamente la capacidad interna del sentido del ritmo propio.

Hace unos años, leyendo una de las pocas publicaciones sobre guitarra que se podían conseguir en España, aprendí un sistema para el  desarrollo del sentido del ritmo y el reconocimiento de los intervalos de tiempo que Steve Vai (gracias!) explicaba en una artículo de su sección.

La cosa consiste sencillamente en dar palmadas…  😉

Ajustamos un metrónomo, tradicional o del tipo que sea, a un tempo medio, 80 bpm por ejemplo, y, una vez escuchada la cadencia de los clicks un momento, para interiorizar el intervalo entre claqueta y claqueta, empezamos a dar palmas con los clicks. Mejor dicho, encima, de los clicks. De tal manera que el sonido de las palmadas sea más fuerte que el de los clicks y no permita oir estos.

metronomo

Si después de  un rato dando palmas siguiendo el metrónomo, conseguimos que nunca se oigan los pulsos del metrónomo, ¡es que llevamos el tempo perfecto!

Si se oyen los clicks del metrónomo (lo más habitual), la cosa hay que mejorarla: Cuanta más “distancia” haya entre click y palmada, más desajuste rítmico; más fuera de tempo vamos.

Es importante concentrarse y relajadamente intentar interiorizar el intervalo de tiempo que hay entre claqueta y claqueta, para poder ajustar el golpe de las palmas “a tempo”, e ir con el metrónomo.

Una vez que hayamos pobado con varias velocidades medias, deberíamos ir bajando la velocidad del metrónomo, no aumentarla: Cuanto más lento, más distancia entre los clicks, más difícil es seguir el tempo ajustadamente. En estos casos de tempos muy lentos, la solución es subdividir la figura que corresponda con los clicks (habitualmente la negra) en figuras más pequeñas, a la mitad, o entre tres o cuatro.

Por ejemplo, si consideramos los clicks como negras, subdividimos en corcheas, tresillos o semicorcheas. Damos la palmada con cada negra (click) pero contamos mentalmente 1-2, 1-2, 1-2, 1-2…

Los unos coincidirán con las palmas, y los doses nos ayudan a establacer un punto de referencia intermedio entre clicks, cuando la distancia es grande (tempos lentos).

Otra ventaja de contar entre palmas, es que dependiendo de la figura con la que subdividamos, iremos aprendiendo a reconocer diversos estilos básicos que utilizan un tipo determinado de subdivisión genérica, que es propia de cada estilo (claro que, no siempre se tocan estilos puros):

Corchea: Pop, rock, folk, etc.

Tresillo: Blues, swing…

Semicorchea (neutra o shuffle): Funky, rock, reggae

Pues, ya sólo queda escuchar, relajarse, intuir y dar palmas a tempo.