Un patrón rítmico determinado, que elegimos como base del groove que vamos a tocar, ya sea esencial del estilo que interpretemos, una adaptación o uno nuevo que construyamos fusionando modelos ya establecidos o añadiendo elementos nuevos; puede dar cabida a infinidad de sensaciones rítmicas diferentes que, mezcladas, nos darán la posibilidad de enriquecer nuestra interpretación en riffs, solos y acompañamientos.

Pongamos el caso en el que la figura rítmica base es el tresillo de corchea: Tres notas iguales que subdividen el pulso de negra —el que coincide con la marca del metrónomo o claqueta— en tres partes idénticas. Cualquier combinación de estas tres partes del tresillo creará ritmos derivados, que llamamos atresillado.

Por ejemplo:

Este tipo de combinaciones se pueden realizar con cualquier conjunto de figuras rítmicas y también con sus combinaciones.

Lo interesante es disponer de figuras de diferente duración que formen patrones que no ocupen pulsos de claqueta completos, es decir, patrones que duren una negra y media, negra y cuarto, 4/3 de negra, etc. De esta manera, el patrón va dando vueltas sobre el pulso hasta que la primera nota del patrón coincida de nuevo con el comienzo de un compás.

Por ejemplo:

El desplazamiento rítmico se basa en la combinación de figuras rítmicas diferentes. O, más sofisticado, en retrasar, cada vez que vuelve a comenzar el patrón determinado y fijo, un silencio que dure una figura determinada.

Por ejemplo:

La otra variante de desplazamiento es el desplazamiento armónico.

En este caso la figura rítmica elegida —corchea, negra, semicorchea, tresillo de corchea, etc.— se mantiene; y lo que se desplaza es la afinación de cada una de las notas que vamos tocando; es decir, el motivo melódico:

Imaginemos que tenemos un motivo mélódico de tres elementos (notas) diferentes y los combinamos tomados de dos en dos. Esto es, las tres notas, tocadas en corcheas, irán desplazando su lugar en el espacio del compás hasta que la primera de ellas coincida con el primer pulso de un compás.

Por ejemplo:

Esto, claro está, se puede hacer con cualquier número de notas, combinándolas con cualquier tipo de figura rítmica: Cinco notas tocadas en semicorcheas, siete notas tocadas en seisillos, dos tocadas en tresillo, etc. Por supuesto este sistema es válido para acordes, rítmicamente es lo mismo usar notas que acordes completos.

Sólo hay que tener en cuenta que es fácil confundir los grupos de tres notas tomadas de dos en dos, con el tresillo de corchea. Es decir, la combinación binaria de notas impares (tres primeros compases del ejemplo) con la combinación ternaria de tres notas (último compás en el ejemplo).

Por ejemplo:

El tema que he elegido para ilustrar este concepto es el famoso “Johnny Be Good” de Chuck Berry. Si os fijáis el solo/riff de la introducción contiene desplazamiento armónico al principio, los double stops  (dobles notas), y rítmico en el medio, cuando toca ese famoso bending suyo:

 

Vídeo demostrativo:

Acerca de Javier Cabañas

"Wabi es la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas. Es la belleza de las cosas modestas y humildes. Es la belleza de las cosas no convencionales".

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