Control del Bending

¡Bending! ¿Qué guitarrista no se caracteriza o diferencia por su tipo particular, o ausencia, de bending? Este recurso técnico define la personalidad de todos y cada uno de los guitarristas. Es como el deje típico de alguien al hablar, por el que se le reconoce de entre los demás.

La forma en como se ataca la cuerda que vamos a doblar, el recorrido desde que comenzamos a estirar hasta que se alcanza la nueva afinación, el vibrato final; cómo se retrocede hasta el punto original o se cambia a una nueva nota… Infinidad de matices que al interpretarlos, hacen que el bending sea parte de la firma intransferible de cualquier guitarrista.

Seguro que no hay una manera fija de realizarlos, aunque lo que sí es imprescindible —obligado, diría yo— es afinar: Un bending que no llega a la afinación es muy peligroso (excepto en algunas situaciones, como en el Blues, donde es una forma de retórica tonal específica del estilo); y un bending pasado de tono pone los pelos de punta. La afinación del bending es necesaria sobretodo cuando se ejecutan líneas melódicas al unísono o haciendo voces con otro instrumento, ya sea guitarra o cualesquiera que formen parte de la banda en la que tocamos (principalmente con instrumentos con afinación fija como el piano, sintetizadores, etc.).

La manera de alcanzar la afinación apropiada depende primordialmente del oído, pero no sólo. Entran en juego otros elementos: la presión que se ejerce para estirar o doblar la cuerda y vencer la tensión específica de cada una de ellas, en los diferentes puntos del mástil; y el vibrato al final del bending, que modula la afinación de tal manera, que de un bending desafinado podemos provocar un efecto coherente o novedoso.

Es importante tener en cuenta que la fuerza necesaria para alcanzar un tono determinado desde una nota con el bending, es diferente dependiendo del traste y de la cuerda donde se encuentre la nota de partida. Es muy diferente la presión que necesitamos para conseguir un Re desde Do en el traste 17/cuerda 3ª, que desde el 13/2ª o el 8/1ª. En cada sitio lo debemos realizar de distinta manera.

Otro punto a tener en cuenta, es que si el bending lo hacemos mientras escuchamos el barrido de afinación (la ascensión tonal que se escucha desde la nota original hasta la de llegada), es más fácil conseguir el tono justo. En cambio si hacemos un pre-bending para llegar a una nota (estirar la cuerda sin reproducir sonido hasta alcanzar la supuesta afinación y después tocar la nota final), la cosa se complica, pues nos falta la referencia acústica y sólo podemos valernos de la intuición física que nos dan los dedos al estirar las cuerdas (podemos “adivinar” el sitio en el que el bending dará la nota buscada).

El ejercicio que propongo, ayuda a desarrollar el oído y la intuición física.

Se trata de realizar un juego melódico sencillo, donde primero tocamos una nota final que tomaremos de referencia, y que tiene la misma afinación que la nota de salida del bending; para después conseguir la misma nota desde otra más baja pero ya con el bending. En este caso el tipo de bending es pre-bending. Tocamos la nota de partida, silenciamos, estiramos la cuerda sin barrido, y una vez alcanzada la tensión adecuada y el supuesto tono, tocamos la nota de llegada.

Bending en cuerda 1ª:

Bending en cuerda 2ª:

Bending en cuerda 3ª:

 

Vídeo demostrativo: